
En el peldaño más alto de la escala sin valores
En la azotea más baja sin vértigos ni temblores
El mediocre se recrea cada mañana en su suerte
De su falta de talento, aquella que nadie advierte
En el jardín más desértico de su invisible palacio
El árido edén que tapa sus vergüenzas y sus miedos
El mediocre disimula, siempre mira hacia otro lado
Cuando alguien se pregunta cómo trepa tan despacio
Y recuerda sus enchufes, sus tretas, sus rodilleras
Que le hicieron ascender por la escala de valores
Haciendo ver que era del rebaño el más astuto
Y celebra comisiones, chanchullos y entendederas
Maneja el cotarro y cree guiar a los controladores
Con su master en hacer círculos con un canuto







